Queridos compañeros
Bienvenidos a la entrada dedicada a comentar vivencias de este año en el ámbito de las clases de apoyo.
La idea es que compartan sus experiencias con el grupo de docentes que hemos estado a cargo de las mismas durante este año.
En primer lugar, de la charla que hemos tenido con Mariángeles Román y Araceli Sessolo, surgió el tema de la obligatoriedad y qué tan efectiva resulta. Por ejemplo, es notable la asistencia de los chicos de 1º y 2º año mientras que los cursos superiores tienden a faltar. Por otra parte, si la asistencia se limita a querer solamente evitar el ausente se da el caso de la poca o nula participación y se desvirtúa el objetivo de la clase de apoyo. Coincidimos en que es más importante guiarnos por el estudio del tipo de problema de aprendizaje de cada alumno para proceder a citarlos y no únicamente citarlos basándonos en la calificación.
Además si solo siguiéramos el criterio de citar a los que tuvieron notas inferiores a 6, los grupos serían numerosos y resulta contraproducente. Mariángeles en Inglés puede aprovechar el hecho de que son pocos para ejercitar comunicación oral. Araceli en Matemática puede explicar los ejercicios respondiendo dudas puntuales que en clase a veces los chicos no habían entendido o no se animaban a decirlo. Como refuerzo del aprendizaje, la clase de apoyo es ideal.
Algo que yo no había hecho antes es citarlos a través de la evaluación escrita. Al entregarles la prueba al lado de la calificación les escribía notas en las que los llamaba por su primer nombre sugiriendo que asistieran y dio resultados en todos los casos.
Cuando les avisaba que en apoyo íbamos a proyectar un documental (porque por la mañana no había tiempo o sala disponible para verlo) ocurrió que acudieron más alumnos sin dificultades que aquellos que tenían calificaciones bajas.
Coincidimos en que el carácter opcional de asistencia da mejores resultados en general.
En cuanto a la evaluación de asignaturas pendientes previas rindiendo por etapas, hubo bastante ausentismo. Tal vez deberíamos insistir en las ventajas de este recurso o detectar por qué no lo aprovecharon.
Aguardamos sus comentarios. Gracias!
Coincidimos en que el carácter opcional de asistencia a las clases de apoyo brinda mejores resultados en general. Asisten aquellos alumnos interesados en mejorar sus notas.
ResponderEliminarOtra situación que se ha planteado es que en la evaluación por etapas la mayoría de los alumnos no concurren previamente para consultar dudas, directamente se presentan a rendir.
Resulta interesante utilizar la clase de apoyo como instancia de evaluación. Coincidimos en que no debe ser obligatorio; este espacio debe ser un lugar de libre circulación para los alumnos, más allá de las sugerencias realizadas por los docentes.
ResponderEliminarEl espacio de apoyo sirve también para cumplimentar actividades y evaluar chicos que necesiten preparar materias, o recuperar contenidos durante el año.
Santiago destaca que en su materia (matemática) hubo más asistencia voluntaria de los alumnos que los citados por cuaderno. Esto refuerza, quizá, la idea de que las clases de apoyo debieran ser de manera voluntaria.
Santiago, Laura y Ariel
Coincidimos totalmente con lo antedicho sobre la no obligatoriedad de las clases de apoyo ya que el hecho que sean obligatorias, no garantiza la asistencia y el rendimiento positivo en dichos alumnos.
ResponderEliminarAtte, Daniela Corradi, Carolina Celi, Javier Costa